Si resulta que la mitología egipcia responde a los caprichos de un dios, como casi todas, pues se dice y no pasa nada porque resulta que Geb nace del aburrimiento de Ra que desea que la tierra esté viva para su entretenimiento y descanso por lo que Shu y Tefnut se ponen manos a la obra y nacen Geb y Nut.

Geb era representado como una figura humana llevando en su cabeza la corona del Bajo Egipto… o un ganso porque era su emblema y en el Libro de los Muertos es conocido como el Gran Cacareador (no, no voy a decir nada, es que la imagen habla por sí misma).

En la superficie terrestre se encargaba de los árboles, las plantas y cualquier cosa que echara raíces en su suelo. Pero sus responsabilidades no acababan ahí, ya que en el subsuelo era el encargado de los cuerpos enterrados en las tumbas. Debido a esta conexión con los muertos en muchos papiros nos lo encontramos sentado en el tribunal junto a Tefnut, actuando como juez.

Volviendo al hecho de que era responsable de cada criatura que caminara o se arrastrase sobre su territorio resulta que una vez las serpientes se pusieron chinchosas con Ra, así que ordenó al dios que se hiciera cargo porque se estaban convirtiendo en una plaga muy molesta tanto para dioses como humanos. Mediante hechizos y encantamientos pudieron expulsarlas.

A pesar de todo no es un dios que de forma individual tenga mucha fama, de hecho, su fama radica en los hijos que engendró con su esposa y hermana porque su generación encabezó la siguiente generación de dioses poderosos: Osiris, Isis, Seth y Nephthys, dioses que gobernarían la tierra, el cielo y el mundo subterráneo. Dejó el gobierno de la tierra a su hijo Osiris; pone en sus manos el agua, el aire, las hortalizas, los rebaños, los rebeldes reptiles… todo. Y, cuando Osiris necesita ayuda en una serie de batallas importantes, su padre lucha a su lado. Más tarde, cuando el conflicto se extiende a su hijo Seth y a su nieto Horus trata de separarlos dando al primero el reino del Alto Egipcio y, al segundo, el Bajo Egipto.

No tuvo un templo propiamente dicho, ni él ni su hermana, pero para su culto se le asignan ciertas partes como el Dendera, aunque tenía más peso en Heliópolis donde personificaba el terreno sobre el que se construyó el templo de Ra.

Como Geb yo te impregnaré en tu nombre de cielo,

yo uniré la totalidad de la tierra a ti en todo lugar.

¡Oh, elevada sobre la tierra!

Tú estás soportando sobre tu padre Shu,

pero tú tienes poder sobre él y más que tu madre.

Te ama tanto que se situó él mismo,

y todas las cosas junto a él,

debajo de ti.

Nut era la personificación del cielo y de las estrellas y tenía una relación muuuy especial con la tierra, Geb, de quien quedó embarazada y tuvo a Osiris, Isis, Seth y a Nephthys, pero fue levantada por Shu y separada de Geb porque el papi quería que corriera el aire (literal, además, se puso en medio él mismo).

Siempre es representada con una figura desproporcional, desnuda, grandes pechos y anatomía detallada cubierta siempre de estrellas; muy atractiva. A veces pintada a los pies de un árbol sicóromo donde vertía agua para purificar los espíritus de los muertos.

Su mito está relacionado con el sol pues se supone que Nut daba cada día luz a su hijo que pasaba por encima de su cuerpo hasta que alcanzaba su boca, ella se lo comía y él volvía a nacer al día siguiente. En otra versión del mismo mito, Nut se come a sus propios hijos (el sol y las estrellas menores) y provoca la furia de Geb (onvre que no entiende nada) por lo que tienen grandes discusiones y él la compara con la cerda que se come a sus lechones hasta que Shu interviene para apaciguar al primogénito y asegurarle que ese ritual aseguraba tanto el amanecer como el atardecer.

Más adelante es relacionada e incluso a veces confundida con Hathor, la diosa vaca, pues se cuenta que cuando Ra ya estaba mayor y muy cansado, la diosa del cielo adoptó la forma de una gran vaca para transportarlo de un sitio a otro para escapar de la cólera de los humanos desagradecidos.

Hay múltiples textos en las pirámides que son oraciones para que Nut proteja a los muertos, ya que se encuentran en la embarcación durante el viaje solar y en ella también viajan los dioses. Por tanto, era natural descubrir su figura en el interior de varios sarcófagos. Aún así su función más importante radica en ser la madre de los dioses más importantes de la Gran Enéada después de pasarse todas las noches abrazada a Geb o de que la tierra fuera una isla en medio de las piernas de Nut, sea como fuere el resultado es el mismo y, aparte de la gran protectora, también es conocida como la que con el pelo trenzado da vida a los dioses.


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3 responses to “Geb, «el Cacareador», y Nut, «la que con el pelo trenzado da vida a los dioses».”

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