El Hombre Niebla y el Hombre Escarcha enamorados.
La historia trata sobre dos hermanos: Aki Yama no Shitabu Otoko (el hombre escarcha del monte de otoño) y Haru Yama no Kasumi Otoko (el hombre niebla del monte de primavera) y ambos estaban enamorados de la misma joven llamada Izushi Otome (la doncella de las gracias) que nació de los ocho tesoros traídos a Japón por el príncipe coreano Ame no Hikoko. Sin embargo, la joven rechazaba el amor del Hombre Escarcha por lo que, sin conocer los sentimientos de su hermano, le pide ayuda para conseguir la mano de la joven a cambio de una recompensa.
El Hombre Niebla de Primavera fue donde estaba su madre y le preguntó cómo podía conquistar el corazón de Izushi. Ella le tejió unas prendas hechas con los zarcillos de la glicina y le entregó un arco y unas flechas que debía portar cuando la visitara. Una vez que llega a la casa de Ia joven sus vestidos habían adquirido un tono púrpura y sus armas estaban adornados con flores de glicinia causando que Izushi se enamore perdidamente de él. Finalmente se casan y tienen un hijo.
El hermano menor fue entonces a ver al Hombre Escarcha para reclamar el regalo prometido, pero este se muestra muy celoso y se niega en rotundo a cumplir su promesa, por lo que acude a su madre y le cuenta el engaño de su hermano.
Ella, muy contrariada por semejante comportamiento más propio de humanos que de dioses, prepara una cesta de bambú donde mete unas piedras sacadas de la cuenca de un río y las mezcla con hojas de bambú y sal para lanzarle una maldición y que cayera enfermo como bambú desenraizado.
El hermano mayor cae enfermo de gravedad y solo se recupera cuando reconoce su falta, arrepintiéndose y pidiendo perdón.
De esta forma, finalmente todos viven en armonía y concordia.
El brazalete de Medori.
El emperador Nintoku quería tomar como concubina a su hermana menor Medori, así que recurre a la mediación con su hermano menor Hayabusa. Sin embargo, la princesa teme el carácter colérico y celoso de la emperatriz por lo que niega casarse con su hermano mayor y pude hacerlo con el propio Hayabusa, quien no se niega, pero temeroso de la ira de Nintoku no le dijo nada y el emperador se terminó enterando por la canción de las damas de compañía de Medori. Sin embargo, no tomó represalias hasta que empezó a circular otra canción por el palacio que amenazaba con destruir el Estado.
Decide acabar con la vida de los dos y para ello llama a la guardia imperial Ofuna y Aganoko a quien les encarga su asesinato. La emperatriz pide que, aunque la princesa Medori merezca dicho castigo, su cuerpo no sea expuesto a la vergüenza pública, pero que le hicieran entrega de las joyas.
Okuna y Aganoko no cejan en su persecución hasta llegar al páramo de Komoshiro, en Ise, donde los alcanzan y les dan muerte. El general Ofuna busca las joyas de la princesa debajo de sus vestidos, pero se queda con ellas en lugar de entregárselas a la emperatriz hasta que durante el transcurso del banquete de la Fiesta de la Abundancia, cuando se prueba el primer arroz del año, reconoce las joyas de la princesa Medori en los brazos de la mujer del general Ofuna por lo que es condenado a muerte por sus mentiras.
Los suicidas por amor.
El emperador Ingyo se casó con la princesa Oshisaka y tuvieron nueve hijos, entre ellos el primogénito Kinashi Karu quien se convirtió en un joven muy apuesto, pero que se enamoró terriblemente de su hermana, la princesa Sotori. Tan intensos eran sus sentimientos que sufrió en silencio hasta el punto de enfermar gravemente, por lo que decidió que, total, de perdidos al río y la seduce y se unen en secreto.
Pasó el tiempo hasta que la sopa del emperador se congeló durante un almuerzo y un adivino le dice que existen disturbios internos o, sorpresa, relaciones ilícitas entre hermanos y otro, que pasaba por allí debe ser, descubre a los amantes. Después de una serie de averiguaciones se descubre la veracidad de tremenda acusación: a Kinashi Karu no es posible castigarlo porque es el primogénito heredero, pero la princesa es desterrada a Iyo, en la isla de Shikoku.
Sin embargo, Kinashi Karu sufre las repercusiones de que toda la corte le dé la espalda y que se posicionen en su contra mientras que se vuelven leales a su hermano pequeño Anaho. Siente temor ante el levantamiento de su hermano y se refugia en casa del ministro Oomae no Sukune donde se prepara la batalla y crea flechas con las puntas de bronce a la vez que Anaho prepara las suyas y parte en su busca.
En las puertas de la casa de Oomae estalla una fuerte tormenta y el ministro para evitar todos los daos posibles le promete al nuevo heredero entregarle a su hermano para evitar que marche en armas contra él.
Al verse en tan comprometida situación Karu es finalmente desterrado y comienza a buscar a su amada llamándola a base de canciones. Ella, desbordada de amor por su hermano, lo reconoce y sale a su encuentro… para suicidarse juntos.
La calumnia.
Durante el reinado del emperador Yuryaku uno d los nombres extiende un rumor que afecta la honra de la princesa imperial Takuhata, pues la relacionaban con un encargado de la casa de baños llamado Takehiko. El padre de Takehiko, no queriendo que el emperador la tomase con su familia, embauca a su hijo para tener un día de pesca entre los dos en el río Ihoki donde Kikoyu sacó la espada y lo asesinó.
La noticia de la muerte del muchacho llega a oídos de Yuryaku junto con los rumores que habían esparcido sobre la princesa a quien envía mensajeros para que la interroguen. Sin embargo, ella alega no saber nada de lo sucedido. Cuando se queda sola la princesa Takuhata coge un espejo sagrado y marcha a Isuzu donde lo entierra a los pies del árbol que elige para ahorcarse.
El emperador sospecha de su ausencia con el paso de los días y, alarmado, envía criados por todo el mundo para que la encuentren. Al llegar a Isuzu, la presencia de un extraño arcoíris los guio hasta donde estaba enterrado el espejo por lo que no tuvieron que dar muchas vueltas para encontrar a la princesa ahorcada unos metros sobre sus cabezas. Al abrirle el vientre como si fuera el lobo de la fábula de los siete corderitos por vete tú a saber qué motivo, encontraron en su interior un líquido viscoso y una piedra que por un motivo aún más extraño representa la inocencia del encargado de los baños.
Triste Kikoyu por asesinar a su hijo decide vengarse matando al cortesano que espació los rumores.






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